Turismo gastronómico en Andalucía: tendencias para experiencias digitales

Turismo gastronómico en Andalucía

Gastronomía en Andalucía Turismo gastronómico en Andalucía

Ana Pérez Marcos, consultora de comunicación y marketing gastro-turístico

Quizás porque no soy andaluza y llegué a esta tierra hace tan sólo cuatro años, aún mantengo esa curiosidad necesaria para mirar hacia lo cercano y sorprenderme con placeres y detalles que pasan desapercibidos en un lugar que ya hemos hecho nuestro.

Mi inmersión en la gastronomía andaluza llegó de la mano de José Carlos Capel y un libro que hoy puede considerarse antiguo (la primera edición es de 1981).

Esta joya literaria de la tradición gastronómica andaluza la encontré en un mercadillo de segunda mano en uno de esos anhelados primeros viernes de mes en los que La Térmica de Málaga celebraba su rastro cultural nocturno.

El libro “Comer en Andalucía” es un viaje fascinante a los productos, la historia, la cultura, los lugares y recetas que han contribuido a convertir la gastronomía andaluza en una de las más ricas (no solo por sabrosa sino por enriquecedora de su cultura) y apreciadas en todo el mundo.

Me gustó el enfoque que se ofrece de la gastronomía como un conjunto de experiencias que nacen desde el momento que un agricultor recoge su aceituna.

Nos recuerda el pasado antiguo de sus olivos centenarios y el valor de ese oro líquido apreciado ya por los romanos.

También nos presenta a esas mujeres de pueblo que hicieron magia en momentos difíciles creando platos con ingredientes que hoy llevan la etiqueta de “kilómetro cero” y que entonces no eran más (y nada menos) que pucheros, gazpachos o guisos de caza.

Desde un punto de vista cultural e histórico explica cada producto típico andaluz. El libro se completa con un breve diccionario de tapas, establecimientos donde adquirirlos o degustarlos y algunas recetas.

“El turismo gastronómico engloba a toda la cadena de valor. La experiencia gastronómica debe comenzar desde el mismo momento en que un agricultor recoge su aceituna”

Elementos esenciales de un plan de turismo gastronómico

En resumen, este libro es un compendio perfecto de los elementos que todo plan de desarrollo de turismo gastronómico sostenible debería incluir como:

  • la integración de toda la cadena de valor desde la producción agroalimentaria
  • la transformación a través de empresas dedicadas al procesado y el empaquetado (cada vez más importante desde el diseño de la etiqueta a la caja)
  • la distribución a través de cualquier canal (desde mercados tradicionales, tiendas de barrio, comercio online)
  • la degustación, ya sea en en el mismo lugar de producción, como una finca, una sala de cata o un restaurante
  • una promoción del producto basado en un lenguaje y unos contenidos que apelan a las emociones y que sirven para atraer al viajero y que se interese por nuestro producto

Porque la gastronomía no se ciñe a un plato, sino que incorpora valores añadidos como los paisajes gastronómicos, la identidad cultural y culinaria del destino, la biodiversidad, la sostenibilidad, la salud, el bienestar, la tecnología o la educación (no hay que olvidar que somos lo que comemos).

Estos factores que tan buen resultado han dado en la etapa pre-pandemia son factores perfectamente adaptables al formato digital junto con el ecommerce de productos de denominación de origen como es el caso de ejemplo de las usuarias de Andalucía Lab Centro de Ecoturismo El Cantalar en Cazorla

Puedes encontrar aún más inspiración en nuestro ebook sobre “innovación gastronómica en Andalucía. Tendencia turística, tecnología y sabores”, DESCÁRGALO

Perfil del turista gastronómico 

No cabe duda de que la gastronomía es uno de los factores más valorados por los turistas a la hora de elegir un destino.

Cuando viajamos nos gusta conocer la cocina autóctona tradicional, explorar sus restaurantes, saborear los productos típicos, disfrutar las tradiciones, y vivir experiencias  únicas en contacto con la población local.

Turismo gastronómico en Andalucía

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), más de un tercio del gasto de un turista está dedicado al disfrute de la comida en cualquiera de sus variantes.

La gastronomía se ha convertido en uno de los principales motivos para viajar y el turista gastronómico actual demanda llegar hasta el origen, pide autenticidad e identidad.

El turista no sólo quiere conocer la identidad en el producto agroalimentario sino en el contexto social que lo envuelve.

Le preocupa el origen de los productos, las técnicas culinarias y reconoce la gastronomía como medio de socialización.

Se trata también de un turista que consume por encima de la media, que exige y valora la autenticidad y que rechaza la uniformidad.

Por ello, es tan importante para crear un producto gastronómico en destino definir estrategias que permitan ofrecer productos, y servicios diferenciadores con un alto contenido experiencial y emocional.

Ejemplos de experiencias gastronómicas y sostenibles

Algunos ejemplos de este tipo de experiencias sostenibles en las que se empieza a construir desde el producto en origen pueden ser:

  • Visitas a productores e industrias alimentarias como granjas, huertos, viveros o almazaras
  • Realizar rutas temáticas por productos, por denominaciones de origen o por zonas geográficas para vivir experiencias singulares en los destinos
  • Recolectar aceituna para realizar un taller de aliño y disfrutar de una comida elaborada a base de AOVE en una finca típica andaluza

Algunos excelentes ejemplos de experiencias gastronómicas de kilómetro cero las encontramos bajo la marca Cicerones Rurales.

Una red de turismo sostenible en Málaga que trabaja con los emprendedores desde el diseño de las experiencias en el ámbito rural a su formación en marketing y comunicación.

Turismo gastronómico, un aliado para desestacionalizar el turismo

El turismo gastronómico es también un aliado para luchar contra la estacionalidad.

A lo largo del año encontramos en toda Andalucía fiestas y tradiciones unidas a la producción de alimentos y a la naturaleza que permiten calendarizar dichas experiencias.

La primavera y el otoño, gracias al excelente clima para realizar actividades al aire libre, son épocas ideales para disfrutar de rutas y experiencias en contacto con el entorno.

Rutas de senderismo a través de olivares, bosques o campos de cereales. Recorridos etnográficos que pueden combinarse con experiencias gastronómicas como talleres de elaboración y degustación de pan, o cocina a base de setas o castañas.  Los viajeros disfrutarán y recordarán por mucho tiempo gracias a que las vivieron en compañía de su familia o grupo de amigos.

Conclusión

No se me ocurre un mejor lugar que Andalucía, donde la variada gastronomía, la alegría de sus gentes, su carácter abierto y cercano, la riqueza cultural y el buen clima la convierten en un destino ideal donde construir esos recuerdos memorables que hagan que el viajero venga, lo comparta y repita.

Turismo gastronómico en Andalucía

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