Ideas para un proyecto emprendedor

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Por Antonio Galisteo – Consultor en Estrategia y Turismo

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Llevas varios días durmiendo mal. Una mezcla de incertidumbre, ilusión y nerviosismo se ha apoderado de ti. Has dejado de mirar las incesantes noticias que hablan de crisis, que arrastran con desánimo a pensar que “quizá no sea el mejor momento”. Incluso algunos temas que hasta ayer parecían vitales, han pasado a un segundo plano.

Porque vas a montar una empresa.

Ya sea un nuevo negocio o una actividad adicional, tienes la intención de transformar una IDEA en la que crees en una nueva senda de crecimiento sostenible, duradera y sólida. Has superado la aversión al riesgo y te has decidido a pertenecer a ese privilegiado grupo del 10% de españoles emprendedores que son capaces de ver oportunidades donde otros solo ven problemas. Y quieres hacerlo ya, porque sabes que en este inmenso mercado global habitado por 7.000 millones de personas, si tu idea es buena y tú no la pones en práctica, otro lo hará. ¿Quieres un consejo? Adelante, ¡hazlo!… pero hazlo bien.

Todos recordamos a los dos estudiantes que con poco más de 500 dólares crearon uno de los mayores grupos tecnológicos del mundo, o las otras tantas startup que también nacieron en algún garaje americano (por alguna extraña razón, en EE.UU. los garajes parecen ser más productivos que los viveros de empresas). Más cercano, ese señor leonés -poco amigo de los focos- que comenzó vendiendo ropa de casa y acaba de escalar al top 3 en la lista de las mayores fortunas del mundo. Son ejemplos excepcionales, cierto, pero todos tenían un par de cosas en común contigo: una idea y el empeño firme para ponerla en marcha.

Pero, antes de seguir, vamos a chequear rápidamente tu proyecto:

– PIENSA. ¿Realmente va a funcionar? Comienzas una carrera por la competitividad donde ganar significa ser mejor que los demás, tener mejores productos, ofrecer mejores servicios o aprovechar mejor los procesos. Más allá del capital, hablamos de talento. Vuelca en tu idea el mayor conocimiento posible y aprovecha las infinitas posibilidades que tienes a tu alcance para asegurar su éxito (mira alrededor de este post, hay enlaces realmente útiles). No tengas miedo a compartir, cualquier feedback que obtengas puede evitarte futuras complicaciones. Y busca asesoramiento experto: recuerda que el tiempo y los recursos que emplees hoy en perfeccionar tu proyecto es dinero que dejarás de perder mañana.

– VUELVE A PENSAR. Validar una idea consiste en estirarla para ver hasta dónde puede dar de sí. Plasmarla en un buen Plan de Empresa te ayudará, sin duda, a identificar el mercado al que te diriges, el momento en el que lo haces y el valor que vas a aportar al mismo. El Plan será tu mapa de viaje y la mejor herramienta para conocer su viabilidad. ¿Sabes cuánto vale tu idea? No pierdas de vista las 3 variables micro de las que depende el retorno de tu negocio: ventas, margen y optimización de activos.

– PROYECTA. Sitúate en el día después… y en la década después. En España el 95% de las empresas de nueva creación tienen una vida inferior a 7 años. ¿Sorprendido? Por norma general, para minimizar riesgos, los emprendedores suelen centrarse en el desarrollo a corto plazo, pero ¿qué pasará después? La respuesta a esta pregunta se llama innovación y es la única opción real de crecer y sobrevivir.

Si has superado estos puntos anteriores, enhorabuena, vas por buen camino. En caso contrario, no te desanimes; el objetivo no era desechar tu idea, sino mejorarla. Recuerda que emprender es una combinación de ilusión, esfuerzo y suerte. Si tienes seguras las dos primeras, la tercera podría estar esperándote en tu propio garaje.

Innovación en Turismo significa sumar y diferenciarse. ¿Te unes?

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