Turismo urbano y tendencias

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Por Antonio Sánchez – Quality36

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En el conjunto de la demanda del llamado turismo urbano existe una gran variedad de perfiles de usuario, prácticamente representan el espectro completo en cuanto a grupos demográficos y comportamiento.

La motivación principal de la decisión de compra en un viaje con una ciudad como destino es muy diversa, aunque existen ciertos factores universales, que hasta ahora han sido los principales.

Éstos no son excluyentes entre sí, de manera que la imagen de cada ciudad suele estar asociada a más de uno.

La historia y el patrimonio otorgan un prestigio y visibilidad innegable a una ciudad: Granada cuenta con la Alhambra, el monumento más visitado de España y uno de los 10 primeros del mundo. En cuanto a oferta de Málaga como Ciudad de museos, con una densidad muy superior a la media, está resultando muy positiva para la atracción de visitantes.

El entorno y el clima se encuentran también en las primeras posiciones como factores capaces de captar la atención de los flujos turísticos. La ubicación puede resultar el punto fuerte para ciertos segmentos del mercado interesados en visitas a espacios naturales, turismo de sol y playa y otros asociados. Aunque no es estrictamente turismo urbano, las categorías siempre son permeables, y la ciudad puede activar su actividad económica gracias al turismo.

Espectáculos y ocio. Una agenda especialmente llamativa de espectáculos, festivales o la presencia de parques de atracciones representan en algunos casos atractivos suficientes por si mismos.

En combinación con todo lo anterior, las compras pueden llegar a ser un importante motor de la economía local si se dan las condiciones adecuadas, segmentos como el del lujo tienen un potencial en este sentido que se deja sentir en ciudades como Barcelona, Madrid o en Marbella, para poner un ejemplo cercano.

La cuestión es que al fin y al cabo, uno de los principales activos de las ciudades es la variedad en la oferta, y la facilidad para generar más diversidad gracias a la concentración de personas y de recursos: resulta más fácil encontrar actividades afines a los gustos de un mayor número de potenciales visitantes. Por esto mismo su valor como campo de estudio de las tendencias es mayor, al igual que las posibilidades de experimentación en las propuestas.

En busca de algo más: vivir la ciudad

Gracias a la tendencia global que ha provocado la evolución de turistas a viajeros, la ciudad se convierte en el escenario de una historia personal que cada uno cuenta (y comparte). Por eso cobra importancia vivir experiencias auténticas. Los viajeros buscan inspiración antes y durante la escapada. Bloggers como Sepulima están facilitando con sus inspiraciones viajeras a miles de usuarios una guía para tomar el pulso a la vida de cada lugar aconsejados por los que se mueven por él cada día.

El interés por la historia y el patrimonio de los destinos urbanos más habituales se superpone ahora con el interés por el presente, por la experiencia de la vida de la ciudad y sus particularidades. No en vano los exitosos eslóganes de Airbnb “como en casa donde vayas”, “nuestra casa es tu casa” ha calado hondo en los deseos de muchos viajeros experimentados en busca de experiencias más auténticas y llenas de color local. Un ejemplo de este enfoque es la conocida web oficial de turismo de Sydney, dejando que sean los propios habitantes locales los que hablen de sus lugares favoritos, o el inspirador video promocional de #Marbellaishappy.

En un listado que acaba de ser publicado por Instagram aparecen cuatro ciudades andaluzas entre las 10 más fotografiadas de España, y hablamos de entre 50.000 y 100.000 fotos. Es sólo un ejemplo del nivel de interacción posible y de las oportunidades que representa.

Nuevas oportunidades

Lo mejor de este panorama es que hay cabida para una infinidad de posibilidades, el comportamiento del mercado turístico está evolucionando, afectando al sector. Se trata de moverse para no quedarse obsoleto.

El mercado no perdona la rigidez, no podemos esperar que el usuario se adapte a nuestra forma de actuar, tarde o temprano aparecerá alguien con una solución más conveniente y el cambio se producirá porque resultará natural.

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