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¿Qué es ser un Smart Destination?

9 septiembre, 2016

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Por Juan Vázquez – Business Analyst en Jeddins

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Un smart destination o destino turístico inteligente es un destino turístico vivo, en busca de una mejora continua, preocupado por el medio ambiente, que trabaja no sólo en pos de aumentar la calidad de la experiencia del visitante, sino también en aumentar la calidad de vida de la población residente.

Atendiendo a la definición proporcionada por SEGITTUR, un destino turístico inteligente es ‘un destino turístico innovador, consolidado sobre una infraestructura tecnológica de vanguardia, que garantiza el desarrollo sostenible del territorio turístico, accesible para todos, que facilita la interacción e integración del visitante con el entorno e incrementa la calidad de su experiencia en el destino, a la vez que mejora la calidad de vida del residente’.

Según esta definición, un destino turístico inteligente, es un destino turístico en continua evolución en busca de la eficiencia, entendiendo por eficiencia: una mejora en sus procesos tanto de gestión interna, como de comercialización, gestión con proveedores, etc., que les permita ser más competitivos y por tanto aumentar su rentabilidad; una investigación continua para adaptar sus productos y servicios no sólo a la demanda de sus clientes, sino también a sus gustos y costumbres; en definitiva, un destino en continua mejora para poder competir en una economía cada vez más globalizada.

Pero no basta con ser un destino innovador. El eje central del destino turístico inteligente es la sostenibilidad en sentido global, esto es, debe ser un destino sostenible en el eje económico, en el eje ambiental y en el eje sociocultural.

Un destino turístico económicamente sostenible es aquel que, además de ser rentable por sí mismo sin depender de ayudas económicas externas para su subsistencia, reparte los beneficios generados por la actividad turística entre el mayor número de habitantes posibles, es decir, los beneficios de la actividad turística no se concentran en los proveedores de bienes y servicios turísticos, sino que afectan a un porcentaje amplio de la población residente en forma de contratos laborales estables y de calidad, mejora en las infraestructuras comunes, desarrollo de un tejido empresarial de servicios secundarios que apoya a la actividad turística, etc.

Un destino turístico sostenible en el eje medioambiental es aquel que desarrolla su actividad bajo la filosofía de conservar los bienes y recursos naturales para las generaciones venideras. De este modo hacen un uso responsable de los recursos brindados por la naturaleza, estableciendo políticas de eficiencia energética, reciclaje de residuos, etc.

Por último, un destino turístico sostenible en el eje social es aquel que es capaz de mantener su idiosincracia particular, integrando al visitante en la población local, reforzando así la identidad de la comunidad. Del mismo modo, permite que la población local asimile el fenómeno turístico como un elemento más de su cotidianidad. De este modo, la actividad turística permite un incremento en la calidad de vida del residente, así como  un aumento en la calidad de la estancia del visitante.

Además un destino turístico inteligente es un destino turístico accesible en el amplio sentido de la expresión, es decir, debe permitir el acceso tanto a instalaciones como a servicios y/o actividades a personas con algún tipo de discapacidad; debe estar bien comunicado para que el turista en general pueda acceder a él sin excesivos problemas (conectado con alguna red principal de carreteras, estaciones de tren principales cercanas, y/o aeropuertos cercanos en el que operen aerolíneas que permitan la conexión con los principales aeropuertos tanto nacionales como internacionales); debe permitir el acceso a la información disponible tanto del propio municipio como de los servicios y/o productos turísticos a través de la red. En un mundo donde la demanda de información a través de dispositivos conectados a Internet está cada vez más generalizado, y en un sector donde cada vez son más los turistas que desean no sólo buscar información previa al viaje desde sus propios dispositivos, sino que además quieren compartir sus experiencias en el destino en tiempo real a través de redes sociales, es fundamental que el destino provea de información al demandante y facilite su conectividad.

¿Y dónde queda la tecnología en este modelo? En un destino turístico inteligente, la tecnología no es un fin en sí mismo, sino que es una herramienta facilitadora. Los destinos turísticos inteligentes hacen uso de la tecnología para lograr sus objetivos de innovación, sostenibilidad y accesibilidad. A través de la tecnología se consigue recopilar la gran cantidad de datos necesarios para convertirlos en la información demandada por los turistas, así como se permite la accesibilidad de éstos a la red una vez se encuentren en el destino; y un hito más importante de cara al empresario, la tecnología permite recabar los datos necesarios sobre los gustos y costumbres de sus clientes, que una vez transformados en información, les permitirá diseñar productos y/o servicios que se adapten a la demanda. Es posible monitorizar el consumo energético permitiendo detectar usos poco eficientes de los recursos, y por tanto, a partir de la información obtenida, elaborar las políticas de mejoras. Es posible diseñar campañas de marketing digital para la venta de productos en los canales usados por los consumidores, etc. En definitiva, la tecnología es una potente herramienta que ayuda al destino a conseguir sus objetivos.

Para finalizar debemos hacer una reflexión: ¿Ser un Smart Destination funciona sólo en la teoría o  por el contrario, es un ideal alcanzable? A esta pregunta cabe responder  que ciudades como Marbella o Palma de Mallorca, donde el turismo es uno de sus principales motores económicos, y cuya trayectoria como destino turístico está fuera de toda duda, ya han iniciado el camino hacia la conversión en destino turístico inteligente con un éxito notable; de este modo, no es sólo que las ideas propuestas sean aplicables a los destinos, no sin requerir esfuerzo, sino que existen casos reales de su aplicación, por tanto la siguiente pregunta que nos asalta es ¿estamos dispuestos a dar el paso para implicarnos en que nuestra ciudad se transforme en destino turístico inteligente?


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