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Elegir profesión, un dilema geométrico

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Por José Carlos Pozo – Consultor en Comunicación Turística Ver el perfil de José Carlos Pozo en LinkedInVer el perfil de José Carlos Pozo

El desarrollo de una profesión puede convertirse para cualquier persona en fuente de satisfacción o en fuente de sufrimiento a lo largo de su vida. Puesto que puede afectar a diferentes aspectos de la personalidad humana, elegir profesión sabiamente es clave.

Algunos especialistas recomiendan imaginar la elección de profesión en forma de triángulo equilátero, cuyos lados serían “yo quiero”, “yo puedo” y “yo debo”

“Yo quiero” – Abarca los intereses y las inclinaciones de nuestra personalidad, las cuales se manifiestan desde nuestra infancia. Por ejemplo, si nos sentimos más inclinados a trabajar con personas, con máquinas, con animales, etc.

“Yo puedo” – Hace referencia a nuestras capacidades para ocuparnos satisfactoriamente de una determinada actividad profesional.

“Yo debo” – Es el lado más social de este triángulo, ya que aglutina nuestros deberes con respecto a la sociedad, es decir, lo que podemos aportar a nuestro entorno más cercano.

Parece, pues, evidente que para alcanzar la satisfacción plena en el trabajo que desarrollaremos en el futuro sería conveniente unir los tres lados de esta figura geométrica, pero sobre todo sería deseable que todos esos ángulos fueran verdaderamente iguales al elegir profesión.

Es en la adolescencia cuando la mayoría de nosotros tomamos un camino u otro en nuestros estudios o formación profesional. Por ello, habría que dejarles muy claro a nuestros jóvenes por lo menos cinco tipos de ramas profesionales para que hagan una elección adecuada en función de sus gustos y necesidades futuras:

  1.   Profesiones técnicas: mecánico, albañil, piloto, ingeniero, etc.
  2.   Profesiones medioambientales: químico, físico, veterinario, granjero, etc.
  3.   Profesiones sociales: secretaría, periodista, profesor, director, etc.
  4.   Profesiones artísticas: pintor, escritor, músico, etc.
  5.   Profesiones numéricas: contable, matemático, informático, etc.

Para no equivocarse en la elección de profesión hace falta recordar que es lo que nos interesaba cuando éramos niños, qué nos motivaba, qué nos alegraba. Ante todo, significa escuchar atentamente a la voz de tu corazón.

Pero, dada la situación de crisis actual y la consecuente falta de trabajo, ¿estamos todos en posesión de elegir libremente nuestra profesión futura? ¿Es hoy en día el mercado el que nos obliga a trabajar en uno u otro sector?

La libertad es ser lo que uno quiere ser.

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