¿Es la cama una ventaja competitiva para los hoteles?

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Foto: Instagram Just Coco

Por Beatriz Perea Medina ( @REDPLAN_ ) – Red Plan Consultores

¿Cómo ha dormido el cliente? Esta debería ser una cuestión que los hoteleros se planteasen como primordial. ¿Y por qué? La respuesta es bien sencilla. Sólo hay que observar el grado de especialización de la industria hotelera, donde las ventajas competitivas con las que cuenta un establecimiento son la clave para diferenciarse del “resto”.

El hecho de que el cliente diga “he dormido como un marqués” ¡No tiene precio! Y para que esto suceda, se han de dar tres elementos clave: una temperatura adecuada en la habitación, silencio y un colchón adecuado.

A día de hoy, es muy común que a la hora de hacer una reserva el cliente pueda elegir el tipo de cama, diferenciándose éstas principalmente en cuatro tipos:

  • Cama Individual: para ser ocupadas por una sola persona y el tamaño suele ser de 0,90 m x 2 m.
  • Cama de Matrimonio: para habitaciones dobles, con un tamaño de 1,35 m x 2 m.
  • Cama Queen Size: para habitaciones dobles, con un tamaño de 1,50 m x 2 m.
  • Cama King Size: para habitaciones dobles, con un tamaño de 2m x 2m. Es la “gran” cama.

Pero, ¿y el tipo de colchón? Quizá esta pueda ser una ventaja competitiva. Es decir, no sólo darle al cliente la opción de elegir, en definitiva, el tamaño de la cama, sino el tipo de colchón en el que desea descansar, por ejemplo:

  • Colchón viscoelástico: es adaptable.
  • Colchón de muelles: es firme.
  • Colchón de espuma: es mullido.
  • Colchón de gel: es fresco.
  • Colchón de látex: es natural.

Existen hoteles que lo han aplicado con las almohadas; disponen de una “carta de almohadas” a disposición del cliente, pudiendo  elegir la que más se adapta a él. Así que, ¿por qué no con los colchones? Pero vamos un paso más allá. Ya no sólo el tipo de cama y el colchón, la orientación de la cama también influye en el descanso. Estudios demuestran que la orientación más adecuada para un mejor descanso es la norte, es decir, que el cabecero debe estar orientado hacia esta dirección, de forma que al tumbarse la cabeza queda al norte y los pies al sur. Esto hay que transmitírselo al cliente, es “nuestra” estrategia para diferenciarnos: “nos preocupamos por su descanso”.

Se podría plantear que la principal desventaja de ofrecer este servicio es la inversión que tiene que realizar el establecimiento, pero que sin duda alguna, el retorno será mayor. Y ya no sólo en beneficios económicos, sino de calidad e imagen. Un establecimiento que se “preocupa” por el descanso, la salud y el bienestar  de sus clientes, es la mejor  imagen de marca que se puede transmitir al mercado, lo que se traduce en un cliente satisfecho y con grandes posibilidades de fidelización.

Algunos consejos adicionales que podríamos reseñar es el color de la ropa de cama, siendo el blanco un color que transmite limpieza y frescura. Podemos complementarlo a nivel de decoración con un toque de color que contraste, como por ejemplo con una piecera de tela.

A su vez, si queremos transmitir confort, las almohadas  mullidas y de distintos tamaños nos ayudarán en este objetivo (lo ideal es al menos 4 unidades). Muchos hoteles dejan en el armario almohadas adicionales o una manta para asegurar el confort térmico del huésped.

Sin duda, la cama es la protagonista de la habitación de hotel. Mostrar todo su potencial en la web y las redes sociales, proyectando una imagen de tu hotel que está concienciado con el máximo descanso te ayudará a traer nuevos clientes.

¿Se os ocurren más recomendaciones sobre camas y descanso en hoteles? Puedes dejar tu comentario abajo ¡Esperamos vuestras opiniones!

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