Fomentar el turismo, premisa básica de desarrollo

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 Por José Miguel Balcera Barrero @JMBBRDT – Blog El rincón del Turista

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El turismo ha ido adquiriendo progresivamente una importancia vital como motor de desarrollo económico a nivel mundial en las últimas décadas , ya que se ha posicionado como un sector estratégico que aporta un alto de nivel de ingresos en aquellos lugares donde se desarrolla.

A continuación, se enumeran 4 claves que toda empresa turística debe seguir para conseguir una mejora de sus resultados:

1.- Personalización & Asociacionismo

Toda empresa debe plantear una serie de acciones básicas para alcanzar sus objetivos planteados:

Acciones propias que les permitan crear una imagen de marca asociada a una calidad y un prestigio.

– Hacer un buen uso de las estrategias empresariales dependiendo del ciclo de vida donde se encuentre cada producto y/o servicio creado por la empresa, así como la realización de una adecuada segmentación.

Considerar a la competencia como una oportunidad para estudiar el comportamiento de la demanda ante determinados escaparates de oferta, para así poder establecer un perfil específico de la misma a través de determinados patrones conductuales de consumo.

Innovación constante en todo el proceso de organización y gestión: NNTT, gestión integral de calidad, personalización de un servicio de atención al cliente antes, durante y después del uso y disfrute de la oferta.

Considerar el asociacionismo como un valor añadido para ganar peso y perseguir objetivos comunes de fomento turístico, ya que, aunque cada organización tiene que tener una caracterización propia que le permita atraer a su propia demanda, es importante aunar esfuerzos comunes para alcanzar objetivos que en solitario pueden resultar difíciles y más costosos. 

2.- Estudio continuo de la oferta: rediseño o nueva creación

En determinadas ocasiones, ciertos productos/servicios turísticos pierden esencia y dejan de ser atractivos para la demanda, provocando una falta de rentabilidad para la organización que lo ofrece.

Esto puede deberse a diversos factores, como por ejemplo:

Llegada del producto/servicio a la fase de estancamiento.

Aparición de una oferta más innovadora y atractiva por parte de la competencia.

Pérdida del interés por parte de la organización de realizar un seguimiento para comprobar el nivel de aceptación de cada producto/servicio.

No adaptar la oferta a las necesidades acaecidas por la constante aparición de tendencias.

Disminución de los niveles de calidad en productos/servicios debido a la falta de rentabilidad.

Competencia desleal.

Intrusismo.

Pérdida de concienciación sobre la importancia de innovar para continuar en la senda del progreso.

Boca a boca negativo.

No aplicar las adecuadas estrategias de marketing para una correcta relación de intercambio con el visitante.

¿Qué hacemos?

Ante una situación de pérdida de valor de determinados elementos de la oferta turística, se puede actuar de dos maneras concretas para intentar corregir esas desviaciones que alejan a la oferta de su objetivo al ser creada:

2.1.- Rejuvenecer la oferta. Una oferta estancada es como un hotel cerrado en una zona de litoral en la temporada estival, de ahí la necesidad de inyectarle una dosis revitalizadora para reactivar la función generadora de satisfacciones en el visitante, debiéndose divisar claramente las causas de dicha pérdida de atractivo para adaptarla a las tendencias imperantes.

2.2.- Rediseño de la oferta. Esta opción debe realizarse en el caso de que no sea suficiente con un simple rejuvenecimiento, debiéndose diseñar una nueva oferta, con el principal valor añadido de que la empresa ya conoce los aspectos básicos de la misma que le otorgan valor para seducir al visitante.

3.- Dinamismo tendencial

Debemos estar preparados para adaptarnos a la constante aparición de tendencias, ya que el visitante actúa inducido a golpe de tendencia, de ahí su exigencia y su inquietud por ser el principal protagonista en su viaje, en su aventura.

Lo que hoy está de moda, mañana puede que no lo esté, pero pasado puede que vuelva a estarlo, por lo que toda organización del tejido empresarial turístico de cada destino debe tener claro este dinamismo tendencial para conseguir un adecuado fomento del turismo, traducido en demanda y prestigio.

Lo básico ya está inventado, de ahí la obligación de usar el ingenio para ofrecer un escaparate de oferta único y adaptado a las necesidades de la demanda, debiéndose olvidar en gran medida la palabra MATERIAL, para trabajar con la palabra EMOCIONAL, ya que las principales tendencias de hoy en día se enmarcan en una dimensión psicológica, en las emociones del visitante por disfrutar de las mismas en su destino.

4.- Marketing Turístico: la llave de las ventas

Hoy en día, el marketing se ha convertido en la principal herramienta que posibilita las relaciones de intercambio entre el productor y el consumidor, siendo en el sector turístico de extrema importancia la manera de hacerle llegar al visitante la oferta.

El marketing no significa únicamente el acto de vender, sino que tiene que ser visto como una disciplina a aplicar para alcanzar el éxito, debiéndose saber exactamente desde qué punto de partida se quiere comenzar, dónde se quiere llegar, a quién se quiere alcanzar, cómo se alcanzará y cuándo.

Un concepto complejo a veces, pero vital para el desarrollo organizacional, ya que está presente en cada momento. Por ejemplo, en la creación de cualquier producto/servicio turístico, es necesario realizar un estudio sobre la viabilidad de su diseño, atendiendo a competencia, ubicación, público objetivo al que se quiere llegar, etc.

Así pues, el Plan de Marketing aglutina todo el proceso de la dirección del Marketing Turístico, plasmándose en el mismo el punto de partida sobre el que comenzar a trabajar para cumplir unos claros objetivos a través de determinadas acciones, concibiéndose como una orientación para la toma de decisiones. Su estructura es la siguiente:

  1. Resumen ejecutivo
  2. Situación actual
  3. Análisis DAFO
  4. Objetivos empresariales
  5. Estrategias de marketing
  6. Programa de acciones
  7. Beneficios y pérdidas esperadas
  8. Control

Y tú, ¿aplicas estas cuatro claves en tu empresa turística?

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